¿Quien eres?

Yo soy… una construcción de lo que me han hecho creer que soy, o he querido creer que soy. Sin embargo nunca he sabido realmente quien soy, qué soy.
Al mirarme en el espejo, veo una serie de juicios respecto de como me veo. Bien, mal, grande, chica, gorda, flaca…. Pero realmente no soy capaz de verme ocultada detrás del juicio.
Si tan solo lográsemos llegar al silencio y la quietud que hay detrás de tanto ruido, de tanto juicio, de tanto calificativo tal vez, solo entonces podríamos respirar en paz.
Soy una representación del papel que he decidido tomar en esta encarnación. Nada más, ni nada menos. Porque en esta vida he tomado la decisión de sanar, y través mío sanar a todos los que me rodean, a todas las mujeres de mi clan.
Quien soy. No lo sé, probablemente todo lo que puedo llegar a imaginar y más. A quien represento tal vez es la pregunta que me debo hacer.
Estoy representando a una mujer de 44 años, nacida en Chile, criada en Alemania y Hungría. Hija de Jorge y Lylian, hermana de Tomás y de Antonia y de una niña que no conocí. Madre de Camilo y Amanda, soltera, escritora, antropóloga, coach, terapeuta, consultora y relatora.
¿Cómo me siento representado todo esto?
Algunas de las representaciones me gustan, sin duda, he trabajado mucho para llegar a representar. Sin embargo otras me generan dolor, angustia, rabia o pena.
¿Por qué me duele representar? Porque he creído ser quien represento. He creído ser la que ha vivido en la carencia sin comprender que es algo que puedo cambiar en el minuto que decida, o en el minuto que me desprenda del personaje que represento.
Me duele representar a la mujer con las piernas hinchadas, pesada, cansada de llevar la vida encima, cargando decenas de litros de agua para protegerme de los golpes, de que me hagan daño, de que me vean y me quieran utilizar. Me duele seguir sosteniendo la vida sola, siendo padre y madre al mismo tiempo, me agota seguir mirando la vida de tal forma que no pueda disfrutar del descanso de un hombro sobre quien recostarse y saber que todo va a estar bien.

A partir de este minuto libero todo el agua que me rodea y me retiene, a partir de este minuto libero todo el peso que cargo para dejar que el universo se manifieste de la forma que tenga que hacerlo para mi bienestar. A partir de este momento descanso, libero, confío, porque la mujer que vive en mí desea ser vista, amada, contenida y fluir con la vida.

Cierro los ojos, y me repliego en mi esencia para descubrir el silencio donde existen todos los potenciales, y me encuentro con aquella que he elegido representar. La tomo y la abrazo para incorporarla en mí y al menos por esta temporada poderla hacer parte de mi experiencia.

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Culpable o inocente

Desde la perspectiva de la co creación, si cada cosa que vives la has creado tú, entonces cada cosa que has creado que te haga infeliz, es una forma de castigarte.

Piensa en cualquiera de las cosas tristes, desagradables o temerosas que te han sucedido en las ultimas horas. ¿Por qué si tenemos la capacidad de crear, cualquier cosa, habríamos creado todo ello para nosotros?

La culpa es la que nos lleva a crear aquello que nos hace daño, y lo que manifestamos es el castigo que merecemos por ello. Creemos que la forma de expiar nuestras culpas es aceptar el castigo que nos hemos creado.

El origen de ello, creer que somos imperfectos. Creer que tenemos que llegar a un estado de perfección, que por supuesto llega luego de arduo trabajo interno, o externo.

Si creemos en nuestra imperfección, también creemos que pecamos. ¿Acaso no sentimos que ser madres/ padres es algo terriblemente agotador? Y nos genera una culpa espantosa estar demasiado cansados para nuestros hijos, e incluso desear que desaparezcan un rato, aunque sabemos que los amamos. Jamás admitiremos que hubo días que queríamos que nuestros padres desaparecieran, especialmente cuando no nos dejaron hacer lo que quisimos. Comemos con culpa, porque es mucho o porque es poco, o no es lo que debiéramos. Muchos sentimos culpa al tener algo que las personas que amamos no tienen, aunque hayamos trabajado duro por ello. Nos sentimos culpables por ganar más de lo que pensamos que hemos trabajado, o por no haber trabajado lo suficiente. Nos sentimos culpables por no llamar a ese amigo/a porque queremos ver una película tranquilos. Y podría seguir enumerando centenares o miles de razones por las que nos sentimos culpables cada día, cada minuto, cada segundo de nuestras vidas.

Y el pecado debe ser castigado, así nos enseñaron desde siempre. El pecado debe ser expiado, pues de lo contrario no llegaremos al cielo.

No importa nada la religión que tengamos, incluso si no tenemos ninguna. El ego se basa en la culpa, el ego nos llena de temores, porque da igual desde la perspectiva del ego si es Dios el que no nos admitirá en el cielo, o si nuestros padres, hermanos, hijos, amigos, jefes…. no nos van a querer por ser como somos.

La expulsión del reino, no es más que la perdida del amor que deseamos encontrar desde que venimos a la tierra. Lo único que hemos deseado siempre es sentirnos amados/as.

Hacerme 100% responsable de lo que vivo, es hacerme cargo también de que todo, absolutamente todo lo que no deseo lo he creado. ¿Y qué otra razón habría tenido para crearlo en mi vida, que no fuera que lo merezco?

Para comenzar a crear algo diferente, comienza por perdonarte. No sacas nada con poner un viaje maravilloso en tu caja de creación, si en lo más profundo de tu ser crees que no has trabajado lo suficiente para merecerlo. No sacas nada con desear ganar un sueldo millonario, si crees que fuiste una persona que prefirió pasarla bien en el colegio en lugar de estudiar, o que no sabe o no tiene la experiencia suficiente para ganar más.

Pedirme perdón, es el inicio de tener una vida plena. La culpa/ castigo no pueden coexistir con el amor/ plenitud. Son dos cosas excluyentes. Puedes decidir cual de los dos dejas entrar en tu vida.

Todo depende de lo que percibes.

Todos tenemos una historia triste para contar. Es más, yo misma les puedo contar varias que les harían llorar de emoción con solo escucharla. Si tu vida es una historia triste o no, depende únicamente de cómo la percibes.

Cuando se trata de re significar lo que hemos vivido, no es que olvidemos lo que pasó, solo que nos coloquemos en un lugar diferente para poder mirarlo con otro color de lente.

Mi historia triste puede ser que vivo sola con dos niños de los que soy la única responsable, que tengo que traer comida todos los días, que no tengo sueldo fijo y que vivo cada día sin saber cómo voy a pagar gastos fijos que son enormes.

O puedo ver la misma situación como que: yo decidí vivir sola con mis dos hijos, quienes son dos seres maravillosos y juntos aprendemos a hacernos responsables de nuestra existencia, que no tengo trabajo fijo, lo que me da una libertad y flexibilidad única para poder estar para mis hijos y tener el tiempo libre necesario para hacer mis actividades como yoga, mi café rico en la mañana o estar aquí mismo disfrutando del sol primaveral escribiendo. Gracias a que no tengo sueldo fijo, los límites los pongo solo yo, y estoy en constante creación y reinvención de mis posibilidades. Vivo como quiero y he aprendido a confiar y esperar que todos los meses haya suficiente, y siempre lo hay.

Puedo contarles la misma realidad desde dos veredas completamente diferentes, y nada en lo de afuera ha cambiado excepto como yo decido vivirlo.

Puedo victimizarme, puedo sufrir, puedo incluso querer llorar y gritar como también lo he hecho, preguntándome qué he hecho mal para merecer tanto. O puedo dar infinitas gracias por mi increíble vida, porque yo la he elegido, y  porque he decidido ser feliz.

La felicidad es una decisión, no depende nunca de lo que pasa afuera, no depende de otros, solo de mi decisión de mirar la vida con los lentes que yo elija. Todo tiene que ver con la percepción que tengo de mi vida, y cómo decido reaccionar a ello.

Que tengan un muy buen viernes chico y fin de semana.

Beatriz

www.cocreandomimundo.cl

 

Mercurio retrógrado…

Estamos a mitad de un período de tiempo en que las cosas se ponen a veces complicadas. A la temporada de eclipses y portales de este mes hay que sumarle un Mercurio retrógrado que no ha hecho más que terminar de complicar el escenario. No soy astróloga, pero es cosa de mirar mi año para saber que siempre, siempre cuando mi amigo mercurio se vuelve tímido y avanza hacia atrás, la vida se me pone compleja.

En medio de este mercurio retrógrado y mirando mi calendario, que les comparto, me doy cuenta que en este momento hay solo dos salidas posibles. O me hago amiga de este astro, o voy a vivir

Mercurio retrógrado 2017

tres o cuatro meses al año complicada y tratando de sortear de la mejor manera los eventos que se me presentan, y terminando generalmente demasiado agotada.

Estos eventos astrológicos, que van sumados a eventos energéticos, nos muestran nuestras sombras. Las sombras se configuran en nosotros desde muy pequeños, y es finalmente la parte nuestra que nos ocultamos ya que alguien nos hizo creer que no es digna de ser amada. La sombra es la parte no aceptada nuestra, la que queremos esconder porque tememos que si los demás la ven van a odiarnos por ello.

Mercurio está asociado a las comunicaciones, la tecnología, la ciencia y la información. Cuando este planeta está retrógrado, son muy comunes los malos entendidos, los retrasos en los contratos, llegada de dinero, dificultades en los viajes, etc.

¿Y por qué Mercurio retrógrado nos afecta tanto? Porque este tiempo requiere de paciencia.  Antes una carta llegaba dias y hasta semanas después de ser enviada, había que esperar el tiempo necesario para que las cosas fluyeran y maduraran. Ahora, somos impacientes. Este tiempo nos recuerda que hay veces que tenemos que dejar que las cosas fluyan. Dejar que el tiempo les permita tomar su curso y sobre todo aceptar que al final, ni el esfuerzo, ni la voluntad propia son suficientes para cambiar aquello que no debe ser cambiado. Mercurio retrógrado nos invita a bajar los brazos y decir “que se haga Su voluntad”.  Mercurio nos muestra que somos parte de un ciclo, que las cosas a veces deben seguir su curso, y sobre todo que la vida es flujo y reflujo, y que es tiempo de descansar.

Cuando te sientas abrumado(a)….

Cuando te sientas abrumado(a), recuerda que te has hecho daño tu mismo(a). Cada carencia de tiempo, dinero, cariño…. noimages-1 es más que tu propia creación, es la forma que tienes para castigarte. ¿Por qué quieres castigarte? Porque sientes culpa, porque sentimos culpa cada día de nuestros días. Sentimos culpa por haber hecho, o no haberlo hecho, por tener o por no tener, por dar o por no dar. Realmente tenemos culpa por existir, por el pecado original, por mí y por todos mis compañeros.

¿De no ser así por qué nos castigaríamos tanto? ¿De no tener culpa, por qué mereceríamos tanto sufrimiento? Créeme, el origen de todas las carencias es la culpa que sentimos, y nuestra necesidad de castigarnos. La forma de trabajar el no merecimiento no es luchando con nuestra autoestima, si no dejando de sentir culpa: perdonándonos.

Hoy que es luna llena, y que todas las emociones están ahí para ser sanadas, no te pierdas preguntándote porqué te duele tanto, simplemente decide ir a la raíz del dolor y del sufrimiento y perdónate. Cuando te sientas abrumado(a), recuerda que eres tu mismo(a) haciéndote daño y perdónate.

Hoy eleva una oración por tu alma, pero no para que Dios la salve, si no para liberarla del eterno castigo que tu mismo(a) le impusiste a través de la carencia y la limitación. Para que entienda que es perfecta, que ya está salvada. Tienes  que recordarlo y perdonarte por todas las veces que te has castigado a través de todas las carencias que vives cada día.

Yo me postro ante ti, eterno Creador, Padre/Madre para decirte que decido perdonarme. Decido perdonarme, no por existir, ni por lo que creo haber hecho, si no por olvidar. En esta luna llena quiero pedir a todas las Devas, a todos Los Maestros que me tomen de la mano y me guíen porque quiero ver, porque quiero recordar quien soy.

Mañana se abre el portal del León, una nueva oportunidad para activar en nosotros la energía del Amor Incondicional.  Este mes, tenemos otro eclipse total de Sol. Toma todos los regalos que nos da el universo, y en lugar de seguir victimizándote, simplemente decide perdonar, decide amar, decide agradecer, decide ser feliz. Recuerda que la Felicidad es una decisión, que depende solo de ti, de nadie más.

Les deseo un maravilloso eclipse y una gran semana.

Beatriz

http://www.cocreandomimundo.cl

 

 

 

 

Nadie te debe nada.

Cuando las personas viven la vida desde la auto victimización, una de las principales características es la creencia inconsciente de que se les debe algo. Probablemente esto se configura en los primeros años de vida, cuando o mamá o papá no estaban el tiempo que el niño o la niña deseaba o no era como la mamá o el papá de la amiga o amigo. Luego papá Noel no traía el regalo pedido. Posteriormente sintieron la injusticia del profesor al colocarles una nota que no merecían, después de todo habían estudiado tanto.

Como adultos, estas personas nunca terminan de hacerse cargo de su responsabilidad por lo que les toca vivir, y sienten como si el  mundo les hubiera puesto una mala jugada. Les toca un mal marido o esposa, les toca un mal jefe, les tocan hijos flojos, les toca vivir en un país con políticos corruptos….

Desde el punto de vista de la co creación, cada vez que sientes que alguien o algo te debe, te sitúas en estado de carencia. Recuerda que el Universo te da lo que eres, no lo que quieres. Finalmente si te deben, es porque no tienes lo suficiente. Cada vez que te victimizas emites señales de que eres carente, eres una pobre persona a quien le ha salido mal el juego. ¿Cómo podría el universo darte abundancia si realmente eres la representación de la carencia sin fin?

Haz una revisión y realmente obsérvate honestamente. ¿Crees que tus padres no fuera buenos padres? Pues fueron todo lo mejor que pudieron y te dieron la vida. Agradécelo en lugar de pensar en cómo quisieras que fueran o hubieran sido. ¿Crees realmente que hoy no eres lo que quisiste ser porque no te dieron las oportunidades para ser más? Pues te cuento que fuiste hasta donde creíste que podrías llegar, y si te haces cargo hoy puedes decidir  ser lo que tu quieras. Agradece todo lo aprendido y decide ser la persona que deseas de aquí en adelante.

¿Crees realmente que las personas a las que les va mejor te deben porque tuvieron una mejor situación o más suerte? Entonces siempre te vas a ver pequeña(o) y siempre vas a estar esperando su carisma, actuando desde la victimización para que ellos(as) tengan culpa. Si realmente deseas ser una persona increíble, sana, abundante, pleno(a), es tiempo de que dejes de pensar que te deben y entiendas que eres exactamente lo que creíste que podrías llegar a ser. Sin ese paso fundamental, no hay abundancia posible. Sin ese primer paso, todo lo que hagas será ser un niño o una niña de rodillas ante Dios para que le conceda el favor pedido.

Aprender a Co Crear no es una técnica que puedas memorizar y hacer diariamente para que se cumplan tus sueños. Aprender a Co Crear es asumir tu capacidad de Creador. Es pararse frente a Dios y decirle gracias Padre porque me has Creado a Tu imagen y semejanza pues por lo mismo soy un Creador y tomo este regalo para Crear junto contigo. Por eso Co Creamos, porque Creamos con Dios. Si es así, entonces reconocemos en cada persona nuestro hermano y no a nuestro rival que nos quitará el sustento si no nos apuramos. Reconoceremos en nuestros hijos, amigos, compañeros la misma capacidad de crear nuestra y respetaremos sus creaciones porque ellos no nos deben nada, nadie nos debe nada, ni siquiera Dios.

Yo no soy eso que tu dices

Si nos miramos al espejo (metafórico o real) vamos definirnos con una serie de características.

Nuestros atributos serán físicos, emocionales, intelectuales, y podremos amar esos atributos u odiarlos.

Cuando éramos pequeños nos dijeron muchas de las cosas que hoy creemos que son nuestras: que niña más inteligente, que niña más desordenada, eres una mentirosa, que descuidada eres, nunca terminas las cosas a tiempo….etc.  Al crecer, fuimos manifestando estos atributos y no solo eso, si no que cada vez que lo hacíamos más nos convencimos de que eran ciertos. Después de todo, fueron dichos por alguien grande, alguien a quien amamos, alguien que lo sabe todo y nosotros le creemos.

Cuando crecimos, intentamos por todos los medios cambiar las cosas negativas, sin embargo estábamos convencidos que para eso teníamos que hacer un esfuerzo. Al hacer un esfuerzo tarde o temprano te cansas, y además el esfuerzo es para excluir de ti ese atributo: y mientras más resisto, mas persiste dice el dicho.

A lo largo de la vida, he estado mucho más enfocada en lo que no soy, que en lo que sí soy. Y es que soy total y completamente perfecta. Y no estoy hablando de una mirada new age. Te hago una pregunta: ¿El color azul es imperfecto? ¿Le falta algo? ¿Es mejor o peor que el rojo?

En realidad puede ser que me guste más el rojo, o el verde, pero no podría decir que es porque al azul le falta algo… es solo mi percepción la que define que un color me guste más que el otro. Entonces, ¿porqué crees que tu o yo podríamos ser imperfectos, que nos podría faltar algo?